COMPETENCIAS QUE TIENE QUE TENER UN PEDAGOGO-ORIENTADOR
Competencia emocional: capacidad para manejar adecuadamente las diferentes emociones que pueden surgir ante determinados casos y en determinados contextos. Ésta abarca:
- Autocontrol: mantener las emociones propias bajo control y evitar reacciones negativas ante provocaciones u hostilidad por parte de otros, y ante situaciones de alto contenido emocional. Por ejemplo, es necesaria en contextos disruptivos o con familias más problemáticas.
- Empatía: querer entender a los demás. Habilidad para escuchar, entender correctamente los pensamientos, sentimientos o preocupaciones de los demás aunque no se expresen verbalmente o se expresen parcialmente. Por ejemplo, en una entrevista personal o durante el desarrollo de dinámicas de grupo.
- Tolerancia a la frustración: mantener una acción a pesar de los obstáculos y situaciones difíciles que se presenten, aunque ello suponga un esfuerzo adicional. Supone evitar situaciones de bloqueo y demostrar comprensión y tolerancia ante los fracasos. En el trabajo diario del orientador no siempre hay rutinas y es preciso adaptarse a las necesidades que van surgiendo a consecuencia de un conflicto en el aula o un alumno que pide ayuda, por ejemplo.
- Fomento de la inteligencia emocional: saber desarrollar actividades de apoyo emocional con los usuarios. Conocer y aplicar las técnicas de apoyo emocional efectivas, tanto para situaciones individuales como de grupos, a fin de conseguir una atención completa y de calidad.
Competencia relacional: forma en que la persona se relaciona con los demás, principalmente en el entorno laboral.
- Orientación al usuario: deseo de ayudar o servir a los demás, de satisfacer sus necesidades. La orientación implica una labor de ayuda y acompañamiento en diferentes itinerarios formativos.
- Establecimiento de relaciones: habilidad para establecer contactos con otras personas, lo cual supone la capacidad para escuchar, interpretar y entender los pensamientos, sentimientos o preocupaciones de los demás, así como un cierto conocimiento sobre los usos y costumbres sociales. Puede implicar un trato adecuado con alumnado, profesorado, familia, etc.
- Cordialidad: establecer relaciones afables, recíprocas y cálidas, a fin de establecer redes sociales útiles y confiables. Quien ayuda tiene que ofrecer confianza en su trato generando un clima positivo y evitando las críticas.
- Influencia: habilidad para persuadir e influir sobre personas o situaciones para obtener una actitud positiva ante determinados cambios sin utilizar el poder coercitivo. Implica ser un "agente de cambio" manejando técnicas de motivación adaptadas al cliente y al contexto. Facilitar la aceptación en el otro de los caminos para el cambio tales como la planificación, esfuerzo o la resistencia a la adversidad.
Competencia para gestionar tareas: forma en la que la persona tiende a realizar sus tareas y a actuar en sus cometidos laborales.
- Planificación y organización: capacidad para coordinar diferentes tareas y separarlas y ordenarlas por prioridad de modo que se establezcan y cumplan planes de trabajo determinados. La orientación implica elaborar planes de intervención que necesitan organización y secuenciación, de cara a la consecución de objetivos propuestos.
- Capacidad de análisis: capacidad para identificar y valorar las situaciones y problemas, separando y organizando sus partes integrantes. Implica la virtud de distinguir lo prioritario dejando espacio para lo importante. Además, se compone de la capacidad para recoger información del usuario y de su entorno; conocer y aplicar las técnicas para el desarrollo de protocolos de recogida de información; etc.
- Preocupación por el orden y la calidad: seguimiento y control del trabajo y la información, optimizando los recursos disponibles, insistiendo en que las responsabilidades asignadas estén claras. El trabajo del orientador implica la realización de tareas variadas que en conjunto contribuyan al logro del resultado esperado. Cada tarea debe ser llevada a cabo con minuciosidad y detalle para obtener los estándares de calidad marcados. Además, necesita registrar la información de los casos tratados de forma clara, práctica y sistemática.
- Flexibilidad: habilidad de adaptarse y trabajar eficazmente en distintas y variadas situaciones, con personas o grupos diversos.
- Iniciativa: identificar un problema, obstáculo u oportunidad y llevar a cabo acciones para dar respuesta a ello. Hacer frente a múltiples incidencias en la atención a los usuarios, tener iniciativa y capacidad de respuesta para buscar una solución.
- Toma de decisiones: capacidad para elegir y adoptar una solución entre distintas posibilidades y opciones. El orientador necesita actuar en consecuencia, determinando un plan de acción y asumiendo los riesgos necesarios.
- Orientación a resultados: disposición para alcanzar y superar los resultados previstos fijando metas exigentes, gestionando adecuadamente los recursos.
- INNOVACIÓN: capacidad de adaptarse a los rápidos cambios que se producen dentro del mundo del ámbito académico y laboral, buscando siempre soluciones innovadoras. Implica una capacidad de adaptación al ambiente evitando la monotonía poco motivadora.
Competencia digital: conlleva el dominio de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Podemos destacar la capacidad de manejo de Internet y correo electrónico; uso de plataformas para subir documentos, vídeos o almacenar links; así como la capacidad de gestionar perfiles en las redes sociales más utilizadas por los usuarios y las organizaciones.
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